Las enfermedades crónicas no son una sentencia de muerte, así que puedes retomar el control de tu vida y no desesperarte. Lo principal es aprender a vivir en nuevas circunstancias, manteniendo tanto el bienestar físico como el emocional. ¿Qué es el manejo de enfermedades crónicas? El manejo de enfermedades crónicas es un plan de atención a largo plazo que ayuda a prevenir complicaciones y a mejorar la calidad de vida. Está elaborado por profesionales: personal médico, cuidadores experimentados, nutricionistas y otros. Cada plan de atención domiciliaria se adapta a las necesidades y capacidades de cada persona. Puede modificarse si cambia el estado de salud de la persona a cargo. Retos de vivir con una enfermedad crónica. Las enfermedades crónicas en los adultos mayores cambian su estilo de vida. Según las investigaciones, el 68.7% de estos pacientes sufren estrés y el 51.1% ansiedad adicional. Además del deterioro emocional, también afectan negativamente a otros aspectos de la vida. Limitaciones físicas y fatiga: el 95% de las personas con enfermedades crónicas dependen de cuidadores o familiares para obtener ayuda. Experimentan malestar físico, que se manifiesta en: movilidad limitada; problemas para dormir; dolor y fatiga. Las consecuencias dependen del tipo de enfermedad. Por ejemplo, se observan problemas de movilidad en casos de artritis o problemas de columna. Estrés emocional y problemas de salud mental. La incertidumbre y la necesidad de cambiar viejos hábitos debido al manejo de una enfermedad crónica provocan ansiedad y estrés. El dolor constante puede provocar aislamiento y el cese de la comunicación activa. Esto afecta negativamente a la autoestima, el estado de ánimo y la sensación de alegría en la vida. A largo plazo, esto puede provocar depresión, por lo que conviene tomar medidas para prevenir tales consecuencias. Rutinas de medicación y citas médicas Primero, debe comprender qué es el manejo de enfermedades crónicas y asegurarse de que se lleve a cabo. Para mantener su bienestar y evitar que sus síntomas empeoren, necesita someterse a tratamiento. Las personas mayores siempre deben visitar a sus médicos, hacerse pruebas y controlar su estado de salud. Si usted no puede tomar su medicación a tiempo por sí mismo, puede delegar esta responsabilidad en un cuidador o un familiar que le atienda. La importancia del apoyo familiar y comunitario Existe una fuerte conexión entre el estado emocional y la salud humana. Los pacientes con mayor optimismo tienden a tener mejores resultados en el tratamiento. Para sentirse cómodas, las personas con enfermedades crónicas necesitan el apoyo de sus familiares. Cuando están cerca, el paciente no se siente solo y su estado de ánimo mejora. Beneficios de controlar las enfermedades crónicas en casa Si no sabes cómo vivir con una enfermedad crónica, la atención domiciliaria puede ayudarte a sobrellevarla. Contar con el apoyo de un cuidador en un entorno familiar tiene sus ventajas. Beneficios Detalles Atención personalizada Es más fácil organizar planes de tratamiento individuales que tengan en cuenta las necesidades específicas del paciente en casa. Los profesionales médicos y los cuidadores pueden adaptar la atención a las necesidades específicas, incluyendo la dieta, la actividad física y el control de los síntomas. Independencia. Se tienen en cuenta todas las necesidades y deseos del tutelado. Siempre tienen derecho a elegir, y el entorno familiar del hogar les permite sentirse cómodos. Rentabilidad: La atención domiciliaria suele ser menos costosa que una estancia prolongada en un hospital o centro especializado. Ayuda a reducir los costes de hospitalización y transporte, al tiempo que mantiene un alto nivel de atención médica. Es más probable que los pacientes que reciben tratamiento en casa sigan correctamente sus regímenes de medicación y acudan a sus citas médicas. Esto se debe a la comodidad y al menor estrés que supone en comparación con las visitas regulares a la clínica. Consejos prácticos para familias que cuidan a personas mayores con enfermedades crónicas. A medida que envejecemos, mantener la salud puede volverse más difícil. Siguiendo todas las normas y contando con un apoyo fiable, podrá mantener la calma y no comprometer su estado físico. Fomentar la adherencia a la medicación. Es fundamental seguir un tratamiento eficaz para evitar que la enfermedad progrese. Para ello, debe consultar a un médico, controlar y registrar sus síntomas, así como los cambios en su estado de salud. Los pacientes que toman su medicación sin saltarse ninguna dosis tienen menos probabilidades de ser hospitalizados. Lo principal es no automedicarse. Fomentar la actividad física y los hábitos saludables. No debes renunciar a la actividad física. Al principio, vivir con una enfermedad crónica puede parecer difícil, pero vale la pena intentar técnicas de relajación y meditación. Reducirán la ansiedad y te ayudarán a cambiar de mentalidad. En cualquier caso, se deben mantener hábitos saludables. Acuéstate temprano y duerme al menos 9 horas. Aliméntate correctamente y controla tu hidratación, calculándola en función de tu peso corporal. Reconocer las señales de alerta temprana de complicaciones Si padeces una enfermedad crónica, es importante que aprendas todo lo que puedas sobre ella. Preste atención a la aparición de nuevos síntomas, entre ellos: dificultad para respirar; fatiga intensa; dolores de cabeza y otros tipos de dolor; cambios en los niveles de azúcar en sangre/presión arterial. Responder con rapidez a dichas señales le permitirá tomar medidas inmediatas. Gracias a este enfoque responsable, se pueden prevenir consecuencias negativas más graves. Mantener una comunicación abierta con los médicos y cuidadores. Los médicos y enfermeros deben proporcionarle un plan de tratamiento y atención integral e individualizado. Debes comunicarte con ellos con regularidad. Si su salud o sus síntomas cambian, hágaselo saber. Si tiene alguna pregunta, es mejor preguntar que adivinar qué hacer y qué medicamentos tomar. Cómo los cuidadores profesionales marcan la diferencia Los cuidadores profesionales demuestran compasión y comparten tu vida diaria. Con ellos, tu hogar se vuelve acogedor: la comida es sana, te sientes bien y siempre hay alguien con quien hablar. Supervisión a domicilio y evaluaciones de salud periódicas. Los cuidadores con formación médica pueden proporcionar atención sanitaria. Pueden ayudar a medir las constantes vitales, administrar inyecciones y controlar la salud. Además, pueden acompañarte a los centros médicos y llevar un registro de tu historial clínico. Asistencia en materia de nutrición, movilidad e higiene. Si usted no puede realizar las tareas cotidianas, otra persona las hará por usted. Un cuidador puede comprobar la frescura de los alimentos, cocinar, limpiar y ayudarle a desplazarse. Escuchan los deseos de las personas a su cargo y les brindan la oportunidad de mantener su independencia. Generar confianza y conexión emocional. El cuidado del cuidador va más allá de la asistencia física. La compasión y la atención generan confianza y reducen la sensación de aislamiento. [...]
